15. El arte de hacer marketing en 1985

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15. El arte de hacer marketing en 1985

Mi primerísima clase de español la tuve en una escuela pequeña, ubicada en la calle Trinidad Grund en el moderno barrio de Soho, en Málaga. Fue en noviembre de 2021. Imagino que buscaría algo como ‘aprender español en Málaga’ en Google. Ya no tengo ni idea de por qué elegí precisamente esta escuela de entre otras veinte existentes en esa ciudad. 

Me temblaban las rodillas al empezar la clase, compuesta por cinco jovencitos de Marruecos y una señora de Alemania. Era la clase para los que no hablaban ni papa de español. Álvaro fue mi primer profesor y fue por él, por lo que, de inmediato, mis rodillas dejaron de temblar. Y aunque cada semana, e incluso, a veces, a diario, rotaban los alumnos del grupo, él siguió siendo mi profesor durante las primeras cuatro semanas. Creo que él ha sido una de las razones por las que me animé a continuar aprendiendo español en España. Años después, aún sigo teniendo algunas clases con él. Como esta misma semana. Es febrero de 2024, pero ya no estoy en la clase 0. 

Álvaro tiene unos 63 años, nació y creció en Málaga. No tiene mucho pelo, tiene una barbita canosa y le gusta comer bien, beber alguna que otra cerveza y echar un cigarrillo. Álvaro es un narrador excelente. Le encanta hablar sobre la historia española, sobre Andalucía, Málaga, los españoles, Antonio Banderas (con el que tiene una foto) y sobre los miles de estudiantes extranjeros que ha visto pasar por su vida. El tema es lo de menos: todos estamos pendientes de sus palabras, y eso que, al principio, no siempre entendía lo que decía, pero eso no importaba. 

Hoy nos cuenta cómo empezó su aventura dando clases de español a estudiantes extranjeros. En 1985, poco después de terminar sus estudios de psicología, le ofrecieron un puesto de trabajo como profesor de español en lo que era la primera, y en esa época, única, escuela de idiomas en Málaga. En aquel momento, la escuela solo tenía dos años y todavía no era un negocio lucrativo, puesto que había muy pocos estudiantes. Aún no se usaba internet, por lo que los estudiantes ignoraban la existencia de este tipo de escuelas. El propietario de la escuela le preguntó a Álvaro si querría visitar, de vez en cuando, algunos países con el fin de captar estudiantes. Álvaro no había estado nunca fuera de Andalucía, pero, o quizá precisamente por eso, aceptó la oferta. 

El propietario había mandado hacer unos carteles con imágenes de la playa de Málaga y un pequeño texto sobre la escuela, los cuales Álvaro colgaría en pasillos y comedores de las universidades. Ese era el plan. Así pues, el joven español, en aquel entonces con frondoso pelo rizado, condujo el Audi 80 del propietario desde el punto más al sur de España hacia Europa. Pasó por todas las universidades de Francia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Dinamarca, Italia, Austria y Suiza. En esa época sin móviles, GPS e internet, solo disponía de mapas geográficos y de carreteras. Vivió aventuras en todos los lugares. 

De tanto en tanto, llamaba desde una cabina telefónica a su jefe, quien le contaba, entre otras cosas, que había recibido 29 matriculaciones desde Holanda en una sola semana. Desde Francia no había recibido ni una siquiera. Así, pronto empezaron a experimentar con lo que funcionaba y lo que no. A los viajes de Álvaro se añadieron visitas a aerolíneas (había una gran demanda de clases de español entre los azafatos y las azafatas) y a agencias de viajes especializadas en España. De esa manera, combinaba su trabajo como profesor con la promoción de la escuela de idiomas donde estaba trabajando. Sus amigos le tenían una envidia terrible. ¡Visitando tantas ciudades europeas en un Audi 80 y dando clases a grupos enteros de jóvenes azafatas!

Ahora ya han pasado unos años y puedes aprender español en muchos lugares de cualquier ciudad española. En la actualidad, Álvaro se desplaza en scooter a diario de su casa a la escuela y viceversa. La escuela ha dejado de usar carteles, y hombres feos de Holanda han reemplazado a las azafatas. Sin embargo, podría decirse que, a juzgar por su cara, a Álvaro eso no le importa absolutamente nada. 


¡Ahora practica tu comprensión lectora!
1. ¿Quién era el dueño del Audi 80?
A. Antonio Banderas
B. El propietario de la escuela
C. Álvaro, el profesor
D. No lo sabemos

2. ¿Qué estudió Álvaro, el profesor?
A. Psicología
B. Español
C. Marketing
D. Formación de azafato

3. ¿A qué lugar NO fue Álvaro para hacer promoción?
A. Universidades
B. Aerolíneas
C. Agencias de viajes
D. Murcia

4. ¿En qué año fue escrita la historia El arte de hacer Marketing en 1985?
A. 1985
B. 2021
C. 2024
D. 2025

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